jueves, 15 de marzo de 2007

Los misterios de la compra

Hoy voy a proponer un juego. Ayer, visto que nuestro nivel de suministros y soporte vital estaba llegando al nivel defcon-cuatro de emergencia y que las hormiguitas que viven en el azúcar comenzaban a flaquear, Silvia me puso la cabeza como un bombo durante el desayuno. Para tranquilizarla y darle algo que hacer durante la mañana, puesto que la falta de agua corriente la tiene ociosa desde muy temprano y eso no debe ser bueno para su índice de grasa corporal ni para mi reserva de galletas, le sugerí que me hiciera una lista con las cosas más urgentes de modo que pudiera ir sobre seguro a la hora de acercarme al Shoprite, mi supermercado del barrio, cuyo tranquilizador lema es “Ons pryse is die lagste” y que gira bajo el compromiso de que “Laer pryse maandeliks, weeklinks, daaglinks” lo cual, en mi caso y afortunadamente, no les compromete a casi nada porque no lo entiendo. Se trata, en efecto, de una multinacional afrikaner que se ha instalado en Mozambique con un modelo de negocio similar al de los hiper españoles. Tiene de todo y de buena calidad, teniendo en cuenta que casi todos sus productos son importados de Sudáfrica.
Después del trabajo llegué al flet, me despojé de la malhadada corbata y recogí la nota primorosamente escrita por Silvia. Su libro de postres se encontraba al lado lo que presentaba buenos augurios. Conduje hasta el Shoprite y cuando, carrito en mano, me enfrenté con la lista para iniciar el recorrido por los pasillos, me encontré con esto:

Sta sof ? p/roupas depois de lavados
Molas 1 dúzia
Palha de aço p/panelos
Pomada preta s. doutor
Cobra liquida p/ochás e panos
Royal
Custard p/fazerbolos
Trigo

Me tuve que apoyar en el estante de los dodotis hasta recuperar el aliento. Uno cree que habla un idioma o que, al menos, se defiende, hasta que se enfrenta a una carta de restaurante o a una lista de la compra. Pues bien, de todo lo referido, a duras penas lograba entender algo y lo que entendía no tenía sentido. Dispuesto a desentrañar el misterio como un nuevo Dupin me hice algunas preguntas básicas: ¿qué podía ser aquélla “paja de acero”?, ¿y el sta sof para ropa que la propia Silvia acotaba con una amenazadora interrogación? ¿Qué me dicen de la pomada negra? ¿y de la cobra líquida que lo mismo sirve para los otés (traducción literal) que para los paños?. Lo de fazerbolos se podía explicar pero el resto carecía de sentido. En resumen, que aquello no parecía una lista sino un poema conceptual escrito por Dalí tras una mala noche.
El juego, pues, consiste en intentar adivinar qué es cada cosa. Valen aproximaciones. Bajo la foto del jugoso libro de recetas, está la solución. A mí me costó preguntar a medio millar de señoras que se me quedaron mirando con cara de pena.
Sta sof ? p/roupas depois de lavados. Se trata de la marca de un suavizante, Stay Soft, que se aplica después del lavado de la ropa.
Molas 1 dúzia. Una docena de pinzas. Esto era pura ignorancia mía.
Palha de aço p/panelos; los panelos son las placas de la cocina y lo otro es lana de acero o sea, nuestras entrañables nanas.
Pomada preta s. doutor. La pomada es, simplemente, crema negra de zapatos. La “s” equivale a sapatos
Cobra liquida p/ochás e panos. Es otra marca, en este caso de cera líquida. Ochás iba por os chãos, es decir, los suelos. Panos no eran paños sino paredes alicatadas.
Royal. Sí, nuestra levadura de toda la vida.
Custard p/fazerbolos. Otra marca de polvo azucarado con el que se hacen bollos o pasteles.
Trigo. Harina
En fin, más de seis respuestas acertadas, un contrato vitalicio de traductor intérprete, laureado y con marcha de pompa y circunstancias.
Entre cuatro y seis respuestas acertadas, mención honorífica y la mitad del bollo que pretende hacer Silvia.
Entre dos y cuatro respuestas acertadas, notable. Copia autografiada por Silvia de la receta para hacer bolinhos de papel
Entre una y dos respuestas acertadas: abrazo conmiserativo y consolador.
Ninguna respuesta acertada, pescozón zoquetero (consuélense, forman parte del grupo del autor)

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